Era una funámbula y acróbata danesa que nació en Alemania en 1867 de una madre noruega y un padre danés. Su madre, artista de circo, vivió con un director de circo americano, John Madigan. Durante una gira del circo de su padrastro en Suecia, conoce a un teniente de caballería, el conde Bengt Edvard Sixten Sparre, y se enamoran de un amor imposible, dado que Sparre es casado y padre de 2 hijos y, en contra de todas las normas sociales y éticas de la época había desertado. Después de un año de intercambios de cartas, huyen a Dinamarca donde “sobreviven” un tiempo hasta quedar sin recursos. Es a ése momento que deciden disfrutar una última comida juntos y, en la isla Tasinge en el norte de Dinamarca, Sparre se suicida con su arma de servicio no antes de matar a Elvira. Ella tenía 21 años y el 35 y era el 20 de julio 1889.
Ahora volvemos al tema que nos interesa. Elvira Madigan es una banda de black metal sinfónico. Es una banda sueca de un solo hombre, Marcus H. Madigan, verdadero hombre orquestra que se encarga de todo: guitarra, teclados, bajo, voces, etc. Podriamos comparar su estilo a la música de “Craddle of Filth”, pero no caigamos en la facilidad de decir que es una copia del grupo inglés. A diferencia de Craddle, Elvira Madigan utiliza los teclados de una manera más sobria y principalmente como acompañante de la melodía cuando lo metal tiende a desaparecer.
Hablamos un poco del álbum “Angelis Demonae – Wiccan Aftermath”. Es en realidad un álbum de “covers”, aunque no me gusta utilizar éste nominativo en ese caso. ¿Porque? Simplemente porque las interpretaciones de Elvira son tan distintas de lo que estamos acostumbrado que a veces ni siquiera reconocía la pieza. Un buen ejemplo de eso es la tercera pieza del álbum “Alien Nation” de Scorpions con acordes gigantes de thrash, teclados muy presentes y una voz black dark…
Su elección de piezas para el álbum podría dejar perplejo a muchos. Con títulos y intérpretes variados, con estilos que no pensaríamos “convertibles” al Black metal. Inicia el álbum con una pieza enteramente instrumental, en un tono dark folk sinfónico, de Yasunori Mitsuda, creador de pista sonora para juegos videos. Le sigue en una línea similar, una interpretación muy melódica de una pieza de Tori Amos pero con voces black. Además de “Alien Nation” que les mencioné antes, el resto del álbum sigue con estilos que navegan entre el dark progresivo, el black, y el sinfónico. Mi pieza favorita es “Spanish Train” de Chris deBurgh con voces a veces dark, a veces black y otras melódicas y claras. De repente mi juicio está un poco subjetivo dado el hecho que ésa pieza es una de mis favoritas de C. deBurgh.
Definitivamente, no es un álbum para los puristas de dark metal. Es más al alcance de las mentes abiertas que aprecia los diferentes estilos de black metal, el sinfónico y los pasajes progresivos. De todos modos, Elvira Madigan es una pequeña joya que vale la pena escuchar y descubrir.
Nota general: 4 ½ estrellas

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